lunes, 1 de febrero de 2016

Viaje a Ixtlán

Hablar con las plantas
el lenguaje anónimo de la vida
hablarles de igual a igual
en voz alta
hasta dejar de tomarme tan en serio
hasta perder el sentido de la importancia…

Salirme del camino
donde tantas veces fui atropellado
bajo mi entera responsabilidad
hacerme tan leve
como la más leve de las plumas
tocar el mundo con ternura sutil, sin desangrarlo
hasta acariciar las fibras del aire
hasta alejarme raudamente
casi sin huellas…

Insistir un poco menos
con mi opinión y conmigo mismo
para que la realidad emerja desaprendida
sin ninguna descripción
como el crepúsculo de un sueño
dejarla que se manifieste incomprensible
sin verdades ni mentiras
con su clamor esencial
con su pavor de infinito…

Sentir mi muerte
sentada en alguna silla vacía
que espera por mi
sentirla en el asombro
sentirla en la gratitud
que impregna cada uno de mis actos
sabiendo que bien podría tratarse
de mi último acto sobre la tierra…

Ya nada será lo mismo
de regreso a Ixtlán.



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