Tal vez sea
sumergir la
pluma en el fondo de los sueños
y en una
vertiente de tintas indomables
naufragar
sobre el papel
hasta las
desembocaduras del poema exacto
que lo
libere de la tiranía de la razón…
Quizás
el poeta dedica
su vida
a reunir letra
por letra
las
partículas de un libro que estalló en mil pedazos
y entonces
la noche lo encuentra
como un
digno vagabundo
recolectando
restos de silencio
de cuando la
palabra era la nada
de cuando la
palabra era nacimiento…
O acaso este hombre
en la soledad de su tarea
solo moja la punta de su dedo
para sentir en el viento
el soplido de su intuición
y en un laberinto de espejos
encuentra la salida
creando un reflejo
que atraviesa los cristales…
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