lunes, 1 de febrero de 2016

Dios se mira a sí mismo
en el arco cristalino de nuestra mirada
y se asombra del árbol
el abejorro
y la hormiga…

Dios se revuelca en la hierba
se regocija en el perro
el niño
y la siesta…

Viaja en el viento
y se lleva en el polen
el silencioso secreto de la flor
hacia horizontes fecundos de belleza.

Dios sangra
late
y camina
en el espacio sagrado de este mundo.

Dios está entre nosotros
esperando descubrirse.



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