Dios se mira
a sí mismo
en el arco
cristalino de nuestra mirada
y se asombra
del árbol
el abejorro
y la
hormiga…
Dios se
revuelca en la hierba
se regocija en
el perro
el niño
y la siesta…
Viaja en el
viento
y se lleva en
el polen
el
silencioso secreto de la flor
hacia
horizontes fecundos de belleza.
Dios sangra
late
y camina
en el
espacio sagrado de este mundo.
Dios está
entre nosotros
esperando
descubrirse.
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