Hablar de
vida después de la muerte
me parece ante
todo
apresurado.
Algo así
como estar mirándote a los ojos
con la mujer
que amás
mientras
pensás cómo será la siguiente.
¿No hay
suficiente misterio por develar
en este
borde del infinito?
¿O acaso
alguien ya alcanzó a descifrar
el aroma de
las albahacas?
Hay pulpas
de vida virgen
al otro lado
de tu mirada
en los
horizontes del ego
esperando
que te desnudes
y te
ofrezcas
con todo tu
asombro.
Si todavía
no te colman
el sol la
luna y el amor
y esperas
por un nirvana
ajeno a tus
ojos
tu piel y
tus manos
puede que
estés marchitando el presente
en la
seguridad de tu sombra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario