lunes, 1 de febrero de 2016

I

En la contemplación del canto de mi padre
nació el poeta…

Ver a ese hombre fuerte ablandarse
mostrar su otra orilla
con la piel roja
y las sienes
desesperadas
arrodillarse a pedir un último deseo
dejar su carta en una verja oxidada
por el único milagro
de ser escuchado por alguien
me dieron el coraje de escribir..

si tal metamorfosis era posible en su canto
todo era posible en la poesía
y era más valioso entregarlo todo en ese instante
que perecer a salvo toda la vida
de la metáfora exacta que desenmascare a la muerte
de la guitarra espejo de nuestra nostalgia…

Y bastó solo ese instante
no el machaque ni la perseverancia
fue un rayo definitivo
que abrió en mi pecho un camino
de atardeceres y charcos
de girasoles y lejanías…

una huella honda a la que hoy retorno

tras el perfume de nuevos versos…

II

Y vinieron los bosques y el viento
el pan recién horneado
los viejos parrales
las canciones tristes
los abuelos
los reencuentros y las despedidas…

El paso del tiempo
los libros
la lluvia
las primeras cicatrices
el beso en la frente
y las cosquillas

Pronto me quedé mirando el mar
las estrellas
las niñas
el amanecer y los horizontes
la luna
y la lejanía…

Me pregunté por qué  la guerra
por qué el dolor y la codicia
por qué existo yo y  por qué la muerte
y algunas noches no dormía…


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