Nuestro
lecho
las calles
y el adiós
dialogan en
secreto
con el aroma
de la rosa
que impregna
el aire de los enamorados.
Hasta mañana
mi amor
que
descanses
buen día
ha pasado
mucho tiempo y sin embargo
aún estamos
aquí
empezando de
nuevo a cada instante.
Amar
es arrojar
el cuerpo
como un leño
al fuego
y dejar que
la vida te devore
ahora tan
carnal
ahora tan
palpable.
Me pierdo
en los mares
de tu piel
hacia una tempestad
indecible
¡No me
tengas piedad!
¡Destrozá mi
barca en mil pedazos!
Tal vez al
regreso
alguna
orilla me devuelva el nombre
mis manos
mi cara…
Anoche he
mirado la muerte a los ojos
bajo el
manto de tu hechizo.
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