Hay que
rescatar a la palabra intentar
de los
proxenetas del resultado
de los
adictos al éxito
de los
diarios del lunes
y devolverla
a quienes se
animan a ensayar
a los que cuentan
sus propios fracasos
y acaban
riéndose de ellos…
Hay que
rescatar a la palabra gratis
de la cárcel
publicitaria
del
intercambio y la especulación
y devolverla
a los que regalan
su gracia en la sonrisa
a los que
agradecen la oportunidad de dar...
Y por último
debemos
camuflarnos en el vacío dominante
y en un plan
secreto
salvar a la
palabra nada
de una vez y
para siempre
arrancarla del
final de algunos relatos
del
desperdicio verbal
del relleno
sinsentido
y devolverla
a quienes la
necesitan para renacer
al tiempo en
que la palabra era silencio…
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