Es necesario
alejarse un poco de uno mismo
irse a los
montes
del propio
desconocido
a palpar la
trama de la oscuridad
el punto
ciego de la espalda
el que solo
puede tocarse
con la mano
del otro..
Otras veces
es necesario
un eclipse
ponernos al
centro
de nuestras
luces y sombras
y
reconocernos tanto en el fulgor
como en la
penumbra…
asomarnos al
precipicio
de nuestra
dualidad
a escuchar
el eco de lo que decimos
y al menos
por un instante
dejarnos de
insistir con la opinión
dejar de confirmar
teorías que solo se comprueban
en el lado
cóncavo de nuestra mirada…
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