¿Cuál es la
inteligencia
que organizó
mis vísceras
y puso mi
corazón a pulsar
del
movimiento
a
la quietud?
¿Dónde nace
la confianza
de que habrá
un nuevo latido?
¿Quién acompaña
mi vuelo
sobre el
abismo
cuando
suelto el aire de mis pulmones?
¡No espero
más por el mesías!
¡Dios
siempre estuvo aquí!
en mi cuerpo
vivo
presente en
mis manos
en mis ojos
y en este
aliento
que me
respira…
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