lunes, 1 de febrero de 2016

En cualquier rincón de nuestra vida cotidiana
deberíamos dejar el vicio
de acostumbrarnos a existir…

Podríamos comenzar
limpiando el cristal de nuestra percepción
de preocupaciones inmediatas
de importancias aparentes
y ocuparnos mas por descubrir
el reflejo que se trasluce
en cada uno de nuestros actos
aún en lo sutil
aún sin ser vistos…

Y no quedarse esperando
un buque de iluminación
una revancha de la muerte
como un certificado de aptitud
para hacer uso del milagro

¡Si la mayor comprobación empírica
de nuestra condición numinosa
está al alcance de cualquier curioso!

Basta con hundir la piel y la mirada
en todo lo que está sucediendo alrededor
para lanzarnos a la aventura de asumir
que somos una extensión del infinito…


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