En cualquier
rincón de nuestra vida cotidiana
deberíamos
dejar el vicio
de
acostumbrarnos a existir…
Podríamos
comenzar
limpiando el
cristal de nuestra percepción
de
preocupaciones inmediatas
de
importancias aparentes
y ocuparnos
mas por descubrir
el reflejo
que se trasluce
en cada uno
de nuestros actos
aún en lo
sutil
aún sin ser
vistos…
Y no
quedarse esperando
un buque de
iluminación
una revancha
de la muerte
como un
certificado de aptitud
para hacer
uso del milagro
¡Si la mayor
comprobación empírica
de nuestra
condición numinosa
está al
alcance de cualquier curioso!
Basta con hundir
la piel y la mirada
en todo lo
que está sucediendo alrededor
para
lanzarnos a la aventura de asumir
que somos
una extensión del infinito…
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